Canciones en la panza

Por las noches cuando mis hijos se van a dormir nos gusta conversar un ratico, a veces agradecemos los regalos de la vida, otras veces contamos cuentos, y otras veces les contamos cositas. Hoy les estaba contando que cuando estaban en mi panza cada uno tenía una canción, y yo se las cantaba y la oía mucho. Los dos quisieron saber cual era su canción, y después de cantárselas entendí que algunas cosas nuestro corazón las sabe desde siempre.

Hoy, 6 años después, esta canción sigue siendo perfecta para explicar lo que siento por Simón: Hasta el techo, de Choquibtown.

Y hoy, 3 años después, esta canción sigue siendo perfecta para explicar lo que siento por Luciana: Cuando te veo, de Choquibtown.

Después de oír sus canciones, Luci nos dijo que cuando estuviéramos en su panza (todos metidos en su panza), ella también nos quería cantar una canción, y la canción que escogió fue: «cuatro abrazos y un café, apenas me desperté, y al mirarte recordé que ya todo lo encontré…. » su corazón también sabe que «nada hace falta si estamos junticos andando» 💗

PD: estas son las letras de las canciones

Canción de Simón

«Mis días a tu lado nunca han sido grises 
Me gustan tus colores, todos tus matices 
Andar por tu silencio sin poder sentirte 
Nos sobran las palabras, somos tan felices 

Yo vivo amándote, mirándote, deseándote 
(No lo puedo evitar) 
Pensándote, soñándote, adorándote
Tu amor me lleva hasta el techo 
Y no puedo bajar 
Como un misterio, da miedo 
Pero yo no me voy a asustar
(Es amor, es amor) Lo que siento 
(Es amor, es amor) viene de adentro 
(es amor, es amor) todo lo que siento por vos
(Es amor, es amor) Lo que siento 
(Es amor, es amor) viene de adentro 
(Es amor, es amor) todo lo que siento por vos
Hey yeah
Antes de tenerte no estaba muriéndome 
Pero ahora estoy viviendo y de que manera
Tenerte entre mis brazos es mi vida entera 
Valió la pena el tiempo que duré buscándote
Mirándote, amándote, deseándote 
(No lo puedo evitar) 
Pensándote, soñándote, adorándote
Tu amor me lleva hasta el techo 
Y no puedo bajar 
Como un misterio, da miedo
Pero yo no me voy
Tu amor me lleva hasta el techo 
Y no puedo bajar 
Como un misterio, da miedo 
Pero yo no me voy a asustar
Lo que siento 
(es amor, es amor) viene de adentro 
(Es amor, es amor) todo lo que siento por vos
(Es amor, es amor) Lo que siento 
(Es amor, es amor) viene de adentro 
(Es amor, es amor) todo lo que siento por vos
Lo que yo siento por ti es amor sincero
Mutuo, de corazón, tú me quieres, yo te quiero
Te veo y lo compruebo, la vida va primero 
Y doy gracias a Dios que está en el cielo….»

Canción de Luciana

«Cuando te veo, no dejo de pensar
Que mi felicidad es completa
No paro de imaginar
Que ahora si abarca todo el planeta
Mis sentimientos hacia ti
Son como noche en luna llena
Son tan profundos como el mar
Infinitos como la arena
Porque todo en ti es bello
No puedo resistir
Tu magia a mí me hechiza
Todo me hace feliz
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo
Suena esa melodía
Que me llena de inspiración
Me sale todo lo que tengo
Dentro del corazón
Mis sentimientos hacia ti
Soy como noche en luna llena
Son tan profundos como el mar
Infinitos como la arena
Por que todo en ti es bello
No puedo resistir
Tu magia a mí me hechiza
Todo me hace feliz
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Cuando te veo oh
Cuando te veo
Te mereces todo, todo, todo te mereces
No una sola, sino varias veces
Te mereces, estar a tu lado todo el tiempo
Y compartir hasta el más mínimo momento
Tu magia es la que hechiza, la que me hace feliz
Eres solo alegría para mí
Porque cambiaste el mundo a mi alrededor cuando te vi
Sin duda la flor más bonita, que ha llegado a mi jardín»

El diagnóstico y yo (parte II)

Y así, corriendo y haciendo y haciendo y haciendo cosas llegó el cansancio… recuerdo un día sentir que no podía más, que no quería más, que quería mandar todo a la porra, tener una vida «normal» y «tranquila»…. recuerdo una frase que una amiga me dijo (GRACIAS!!!): «despacio Juani! El camino es largo, Simón necesita tu energía mucho tiempo….» y ahí sentí que me había olvidado de mi… que me necesitaba a mi misma, que necesitaba mi espacio, mi tranquilidad, mis momentos…

Empecé a pensar en mi, partiendo de la base de mi realidad, había muchas cosas que no iban a cambiar, pero muchas otras que sí podían ser distintas. Busqué mis espacios, organicé mis tiempos, saqué tiempo para mi sola, para mi con mi esposo, para mi con mis hijos, para mi con mi trabajo, para mi con mi estudio… abrí este blog y me aferré a él con todas mis fuerzas, empecé a pintar, retomé la lectura de las cosas que me gustan (no más libros de autismo), viajé, me cuidé…. y pensando en mi me di cuenta que no estaba sola.

Mi hijo y su intervención seguían siendo la prioridad en mi vida y mi familia, pero yo necesitaba estar bien para poder sacarla adelante y eso me propuse…

En esa época empecé a entender también que no tengo el control, que la vida me quería enseñar que la incertidumbre está bien, que está bien vivir sin tanta certeza, que finalmente no tenemos certezas de nada y que el futuro no está en mis manos. De hecho, ese futuro empezó a sorprenderme, a mostrarme avances hermosos, a través de Simón empecé a conocerme mucho y a entender muchos de mis sentimientos. Dejé que Simón fuera mi maestro y me pintará la vida como solo él sabe hacerlo… y aprendí a confiar… a confiar en él, en mi, en nuestra familia, en nuestro proceso, en los profesionales que nos acompañan, en sus profesores…

Y sí, mi vida cambio desde esa cita en que nos entregaron el diagnóstico, pero hoy está lejos de ser una vida triste y difícil! Nuestra vida es «normal»! Mi normal! Nuestro normal! Un normal donde hay retos, donde hay sueños, donde hay logros, donde hay días felices, donde hay días difíciles… un normal donde todos aprendemos todos los días… un normal donde el miedo, el dolor, la rabia aparecen de vez en cuando, pero no son los protagonistas de nuestras vidas, el amor lo es! Un normal donde agradecemos cada día por estar vivos y por estar juntos!

El diagnóstico y yo (parte I)

Me he propuesto escribir un poquito más sobre este proceso, con la finalidad de generar un poco más de conocimiento pero también por mi, porque escribir me libera, me enseña, me ayuda a procesar y me ayuda a cruzar el puente hasta el otro lado.

Por esta época, hace un año, vivía tal vez uno de los momentos más difíciles de mi vida, el dolor del corazón más profundo que recuerdo haber sentido y uno de mis mayores momentos de miedo. Hoy quiero mirar ese momento desde la paz que empiezo a sentir y contarles como viví yo el diagnóstico.

La teoría dice que para una familia enfrentar un diagnóstico es vivir un tipo de duelo: tenemos una época de negación, después viene la ira, la negociación, la depresión o el miedo y finalmente la aceptación que a mi me gusta más decirle ajuste. En la teoría, todos pasamos por las mismas etapas, y cada uno lo vive y tramita de formas diferentes, yo no soy capaz de identificar estas etapas en mi proceso, pero así lo viví yo:

Antes de recibir un diagnóstico oficial, el fondo de mi corazón sabía que algo pasaba, pero con todas mis fuerzas quería que me dijeran que no, busque ayudas profesionales para que me dijeran que no y busque afirmaciones externas que me dijeran que no…. durante el proceso de evaluación anhelé con todas mis fuerzas que me dijeran que no pasaba nada, me decía a mi misma que todo estaba bien tratando de creérmela, pero sabía que no era así….

El día que fuimos a recibir el resultado de la evaluación no dormí, en mi mente se repetía: hoy tendremos una información que marcará nuestras vidas. Después de pensar eso peleaba y decía no no no! Vamos a estar bien…

Recuerdo todo el proceso de explicación previo al diagnóstico y recuerdo sentirme tranquila, sentir seguridad, pero no recuerdo cuando me dijeron sus conclusiones. Recuerdo que no escuché, mire a mi esposo y le dije: qué nos dijo? Dijo que si? Y lloré… recuerdo una caja de pañuelos y mucho miedo.

A partir de ahí, recuerdo el dolor y el miedo… recuerdo preguntarme muchas veces porque? Recuerdo muchas veces pensar no puede ser! Recuerdo el dolor del corazón, ese que se siente de verdad, ese que uno quiere arrancarse. Recuerdo sentirme sola, desorientada, recuerdo sentir que nadie era capaz de entender mi dolor y mi miedo, recuerdo buscar historias bonitas que me dieran esperanza y no encontrarlas…. todo eso lo recuerdo en desorden, y todavía duele recordarlo.

También recuerdo sentir rabia, pero no con el diagnóstico, rabia con las personas que no entendían, que no escuchaban, que no creían, rabia con la sociedad que somos, que no conoce y no valora las diferencias, rabia por tener que enfrentar el mundo con una condición y por tener que sentir tanto miedo….

Después vino mi necesidad de control, a tratar de controlar desde hoy esa incertidumbre que la vida nos ponía de frente. Llegó a decirme que tenía que actuar ya, hacer todo lo que pudiera hacer y más, que no me podían faltar acciones, que el tiempo era corto, que todo era urgente… esto me enfocó en acciones, me llevó a estudiar, me llevó a conocer más sobre la condición, me llevó a conocer los programas de intervención que hay en el mundo, me hizo leerme 5 libros en un mes, me hizo ir a conferencias entre muchas otras cosas… claro que sirvió para nuestra familia y mucho! Pero también me generó mucha ansiedad, y esa ansiedad costó mucho en mi relación conmigo misma, me hizo dejar mis placeres (mis algodones) y de cierta manera me volvió a reforzar que estaba sola en esto.

El latido del corazón

Hay una canción de Diego Torres que me gusta muchísimo que se llama Sueños, y tiene una frase que me encanta, pero que tal vez nunca había entendido tanto:

«Porque el tiempo que vale lo marca el latido de mi corazón»

Y el corazón late fuerte cuando hay amor, cuando hay emoción, cuando hay felicidad, cuando hay logros, cuando hay historias bonitas, pero también late fuerte cuando tengo miedo, cuando tengo nervios, cuando tengo angustia, tristeza, rabia… el corazón late! Es la vida contando! Es la vida….

Hoy pienso que cada latir del corazón me dice que acá estoy, que estoy viva, que estamos vivos….

Cada latir del corazón me dice que el camino es hermoso, que caminarlo vale la pena, que confiemos…

Cada latir del corazón me dice que el amor está vivo, que el amor es la fuerza, que el amor es la herramienta, que el amor es!

Cada latir del corazón me dice que el vacío se llena, que al otro lado del miedo está la plenitud y que caminar ese puente es posible…

Cada latir del corazón me dice que este tiempo cuenta, que el propósito está claro, que las herramientas están claras, que podemos disfrutar el momento y seguir adelante con nuestros sueños porque ya los estamos viviendo.

El valor de las cosas pequeñas

Hay pequeñas cosas que a veces, por nuestro afán del día a día, dejamos pasar desapercibidas pero que cuando nos damos la oportunidad de vivirlas, estando presentes y en calma, nos regalan sorpresas.

Casi todos los días, cuando recojo a Simón en el colegio, él sale con hambre, es hora de almuerzo pero el camino a la casa es largo, más o menos 50 minutos. Yo podría llevarle el almuerzo en una coquita o podría llegar con algo para que coma en el carro y que lleguemos rápido, pero por el contrario hemos convertido una delicia y gusto parar por 10 minutos en una tienda que hay en la esquina.

Llegar a la tienda es lo máximo! Simón llega y puede escoger lo que él quiera! Si! Lo que él quiera del universo inmenso de una tienda! Y escoge 2-3 cositas, a veces una nueva y otras veces lo de siempre. Aprovechamos para probar cosas nuevas y ensayar, a veces nos va bien, otras no tanto, pero probamos felices.

Mientras escoge lo que quiere comprar, Simón conversa con la señora que atiende, le cuenta cómo se llama, cuál es su colegio, quienes son sus amigos, le pregunta por sus hijos…. Aprovechamos para socializar!

Después de que elige, mete las cosas en la bolsita y le entrega el billete a la señora para pagar, sin tener idea si le alcanza o no ni cuánto le está entregando, algunos días se le olvida la devuelta, o la deja en la puerta del carro o me la regala jajaja, pero aprovechamos para con calma ir aprendiendo a administrar la platica.

Después nos vamos, le deseamos un feliz día a la señora de la tienda y ella a nosotros, salimos felices conversando! Algunos días él cae en cuenta de comprarle algo a Lucí, a la mamá o al papá, otros no… pero así, en situaciones cotidianas vamos aprendiendo los dos!

Yo también? Si claro! A ir más despacio, a disfrutar las cosas pequeñas, a amar la calma de esa tienda, a soltar el celular, a dejarlo decidir, a dejarlo ensayar, a dejarlo ser…. Y un largo etcétera.

Cuando me voy de la tienda siempre pienso: «Quién es más feliz en esta tienda? Simón, yo o la señora que nos atiende?» Las pequeñas cosas tienen un valor inmenso, amo dejarme sorprender por ellas.

Cambiando el mundo

Hay muchas canciones que me llegan cuando las oigo y hoy quiero escribir sobre una que está en mi mente hace unos días…

«Tú no tienes que hablar, yo te comprendo
Mensajero del sol, de un cielo nuevo
Has llegado hasta aquí detrás de un sueño
Para hacerte feliz tienes mi empeño
Son tus ojos promesa de tiempo mejores
Un barredor de tristezas, artesano de amores
Es tu llanto mi risa, mi afán mi conjuro
Tú descansa tranquilo que mientras tú duermes
Yo voy a cambiar el mundo, vas a crecer en paz
Todo será distinto, ya lo verás
Yo voy a cambiar el mundo y voy a empezar por mi
Lo voy a hacer por ti
De una noche de amor alzaste vuelo
Te llevaste el dolor y el desconsuelo
Hoy dependes de mi, carne y semilla
Luminoso candil, que maravilla
Son tus manos promesa viajando al futuro
Despejando tinieblas y derribando los muros
Es tu risa la fe inagotable del hombre
Tú descansa tranquilo, que mientras tú duermes
Yo voy a cambiar el mundo, vas a crecer en paz
Todo será distinto, ya lo verás
Yo voy a cambiar el mundo y voy a empezar por mi
Lo voy a hacer por ti «

Mi promesa para mis hijos es que, todos los días de mi vida trabajaré por darles un mundo un poco mejor, donde haya más justicia, más amor, menos prejuicios, menos juicios, más respeto.

Eso empieza por mi, por la forma como me trato a mi misma y por la forma como los trato y les hablo a ellos, con amor y respeto.

Para cambiar el mundo también hay que pensar en lo que hacemos con y por las personas que nos rodean… Claro que todos los días podemos tocar un poquito la vida de alguien que nos rodea!!! desde el amor y desde las oportunidades!!! Yo a mis hijos les prometo que juntos vamos a tocar la vida de todas esas personas que tenemos cerquita y que hacen nuestra vida más fácil y más feliz.

Pero esto no es suficiente! También hay que pensar en cómo le aportamos a la sociedad, desde nuestras habilidades y nuestras convicciones, poniendo granitos de arena todos los días! Yo a mis hijos les prometo que aportaré muchos granitos de arena en mi trabajo, pero también que los guiaré a encontrar esas habilidades y pasiones donde puedan ser felices y a la vez construir futuro para ellos y para otros!

Cambiar el mundo tal vez no está en nuestras manos, pero podemos cambiar nuestro mundo, el mundo de quienes tenemos cerca y ir un poquito más allá! Es mi sueño 💙